Punto de Vista de Judy
Me senté junto a la orilla del río.
El aire espeso y húmedo cubría la frontera entre la Manada Creciente Plateada y la Manada Luna Roja.
Hundí los pies en el agua y sentí cómo los peces mordisqueaban mis dedos. El sol me calentaba la piel, pero sin quemar. Suspiré, dejando que el calor me atravesara y se llevara las tensiones de mi cuerpo.
Mi vientre ya era grande, puse una mano sobre la curvatura y sentí las pataditas de mi bebé desde adentro.
Sonreí sin poder evitarlo. M