—¿Eres la esposa de Gavin Landry? —me preguntó—. ¿Del Alfa Gavin?
—Sí —le dije, cruzando los brazos sobre mi pecho—. ¿Hay algún problema?
—Solo que Gavin Landry no está casado y si llegara a casarse, no sería con una don nadie como tú —me dijo, entrecerrando los ojos—. ¿Crees que soy idiota?
—Creo que me llamaron a esta reunión de padres porque mi hijo se metió en problemas —le dije, levantando las cejas.
—Mira, no sé quién crees que eres, pero ciertamente no eres la esposa de Gavin Landry. Ni s