—Te escucho —dijo, instándome a continuar.
—Vengo de la Manada Creciente Plateado, el territorio de Gavin Landry —le dije.
Levantó las cejas, y sabía que se estaba preguntando por qué le estaba diciendo esto. Quiero decir, sabía que no era de este territorio, entonces ¿por qué importaba esto? Tragué el nudo en mi garganta.
—Gavin y yo habíamos estado acostándonos de vez en cuando por casi 2 años.
Ahora se veía sorprendido.
—¿¿Qué?? —preguntó, con las cejas levantadas hasta su línea del cabello.