—Gracias —dijo Gavin, arrastrándose hacia la voz.
Logré enfocar un poco y vi a Rachel parada a su lado con nuestros abrigos en su mano. En el momento en que mis ojos se fijaron con los suyos, perdí todo lo que estaba en mi estómago. Me volteé y vomité por todo el suelo, todo mi cuerpo convulsionando.
Escuché a Gavin maldiciendo y luego una tela cálida cubriendo mis hombros. Por el aroma abrumador de Gavin, sabía que era su abrigo.
—Necesito que me hagas un favor —dijo Gavin en un tono bajo; sabí