—No es justo que dejes que él dicte tu vida así. ¿Cómo puedes asustarte tan fácilmente, teniendo sangre Licántropo? —Le pregunté, entrecerrando los ojos.
—Es porque tengo sangre Licántropo que lo hace aterrador. Estaba en el territorio de otro Licántropo y hay leyes...
—Fue mi culpa por no decirte en primer lugar —le dije, el sentimiento de culpa surgió en mí—. Asumiré el golpe por eso. Si necesito hablar con tu tío...
—No —dijo rápidamente—. No es tan simple. Debí haber podido detectar que era