Nan: 911, ¡ven a la Villa ahora!
Había una sensación de pánico en mi pecho mientras leía su mensaje.
—Tengo que irme —le dije a mi mamá mientras me apresuraba a salir de la habitación. Ella me siguió de cerca, tratando de preguntarme qué estaba pasando, pero ya me había ido muy lejos. Todo en lo que podía pensar era que algo podría haberle pasado a Irene y a la bebé cuando se mudaron a la Villa.
Me subí a mi auto destartalado y encendí el motor, prometiendo que mantendría a mi madre informada un