—Nada mal para ser una chica —escuché una voz detrás de mí.
Me di la vuelta para ver a Theo acercándose. Tenía rasguños en su propio cuerpo, pero en su mayor parte, apenas estaba herido. Tenía sudor a lo largo de su pecho desnudo y por su torso. Tenía una toalla envuelta alrededor de su cuello, recogiendo el sudor.
Me dio una sonrisa amplia y con hoyuelos; estoy segura de que pensó que sonaba tierno, pero solo sonaba como un cerdo machista.
—¿Qué se supone que significa eso? —pregunté, cruzando