Permanecimos así por un momento más; ambos silenciosos y respirándonos el uno al otro. Mi cuerpo tembló por las secuelas del placer que corrió a través de mí.
Lentamente se retiró de mí, haciéndome gemir por la pérdida de él. Me dessujetó y me deslicé por la pared, mi cuerpo aún temblando. No dijo nada mientras se vistió rápidamente, arrojándome mi ropa también para que pudiera vestirme. Estaba temblando ahora, y no era por las secuelas del placer, era por todas las emociones crudas que estaba s