Sin decirme ni una palabra, Kelsey alzó la nariz y caminó directamente hacia la escalera. Caminamos alrededor del pasillo curvo hasta que llegamos a la puerta al final. Empujó la puerta para abrirla, y casi vomito solo por el olor. También estaba increíblemente oscuro; cuando prendió la luz, casi me dio arcadas. Había un charco de líquido misterioso en el centro del cuarto. También había un catre en la esquina, una cómoda, y una mesa de noche.
—Esto es una celda de prisión —murmuré.
Cruzó los br