Meredith y Kelsey se rieron y continuaron su charla.
Era como si hubieran olvidado que yo estaba ahí.
—¿Qué es ese olor asqueroso? —dijo otra voz desde cerca. Me congelé al escuchar esa voz—. Oh... eres tú.
Me volteé para ver a Sofía, la abuela de Ethan, acercándose a nosotras.
—¿Por qué estás aquí? ¿No deberías estar lamiendo tus heridas o algo así? Mi nieto te dejó por alguien mucho mejor. ¿No me digas que estás aquí para recuperarlo?
—No estoy aquí por eso, abuela —le dije, tratando de sonar