Capítulo 4
Camino detrás de mi jefe al llegar al restaurante en donde se tenía programado un almuerzo con los inversionistas de Berlín. Acomodo mi americana mientras limpio el polvo imaginario de mi falda, el señor Maxwell camina recto hacia la mesa en donde hemos reservado y se detiene por un instante al ver a los nuevos clientes ya habían llegado al lugar.
—Dijiste que llegaríamos primero, Amelia…—susurró mirándome por encima de su hombro. Damián odiaba hacer esperar a sus clientes premiun, y