43. Mi alma
Sus dedos se movían hábilmente dentro de mí, controlando cada movimiento. Mis gemidos, susurros y lamentos se vieron silenciados por el apasionado beso que me dio. Mi intimidad respondía a sus caricias, se moldeaba a su contacto, mi excitación era tan intensa que resultaba incontrolable.
Experimenté un escalofrío intenso que recorrió todo mi ser. Experimentaba cómo mi cuerpo se iba transformando lentamente, como si fuera una bola de nieve que se va agrandando. Mi respiración se aceleraba mie