— “¡Yo también estoy feliz, mi vida linda!— exclamó Calvin, abrazándola con pasión y besándola en los labios”.
— “¡Vámonos!— dijo ella— sino volveremos a desvestirnos para seguir amándonos”
— ¿“Y no te parece rico?— preguntó con picardía Calvin ”.
— ¡“Súper rico mi amor!— respondió ella— por mi, quedémonos y pasemos un día súper divino”.
“Sonriendo salieron caminando por un hermoso sendero, se veían tan felices, luego vió una sombra que quería devorarlos, la tomó de la mano y empezaron a corre