La señora Alistair subió a su habitación con rapidez, su rostro estaba lleno de preocupación y angustia, ya en el interior de su cuarto, empezó a buscar algo en las gavetas de su cómoda, unos momentos después tocaban a su puerta, era su hija.
— Mamita, ¡Necesito tu ayuda!— dijo con voz de niña malcriada— Calvin vino hasta acá, me insultó, también me amenazó y papá se enteró y averiguó qué sucedió; está muy enojado ¿Puedes calmarlo mamá?
Ella la miró con su rostro indescifrable y dijo:
—¡Veré q