Eleanor, se repuso de su aturdimiento momentáneo y al salir vio a su padre arrellanado en una cómoda poltrona, hablando por teléfono; al verla inmediatamente se despidió y centró su atención en su hija quien lo miraba con ojos de triunfo.
— Puedes pasar papá, ya Merritt está a mis pies y firmó sin problemas— dijo con voz tenue y peligrosa— haz tu show que tienes público.
Él puso sus ojos en redondo y sonrió complacido y sin decir una palabra entró en el gran salón donde lo esperaba su futuro ye