El tiempo pasa..
Merritt llegó a su casa y pesadamente se dejó caer en su sillón favorito, Eleanor no tenía idea de cuánto él la amaba, si le pedían dar la vida por ella, él la daba si preguntar porque, su esposa era el centro de su universo.
Él no era ningún tonto, sabía que, desde que ella había aceptado la condición de él ante Alfred, no se casaría con él, por amor, que lo único que la movió a aceptar su condición, fue el interés de ser una mujer de negocios altamente reconocida y admirada; Merritt, al cono