Al llegar las cinco de la tarde, recogió sus cosas y se dirigió directamente a casa de sus padres, su madre estaba sentada en el sofá de la sala, esperando a que Alfred bajara para así sentarse con su hija y comentar los acontecimientos sobre la salud de su padre.
— ¡Hola mamá!— saludó Eleanor— ¿Y papá?— preguntó buscando con su mirada en los espacios de la casa.
Alexia se veía contrariado, la expresión del rostro no pasó inadvertida para su hija
— ¡Hola mi niña!— correspondió al saludo con un