Simona caminó hasta la casa con una sonrisa torcida. A veces creía que Oliver seguía ciego y creyendo que Scarlett volvería a casa y podrían comenzar a jugar a la familia feliz otra vez.
No creía. Eran las señales que el hombre dejaba entrever cada vez que la madre de las niñas los visitaba.
Las visitas cada vez eran más crueles. La mujer se preocupaba de que Oliver pudiera ver que era una mujer libre, con amantes, amigos y una vida activa.
Simona se recostó en el marco de la puerta y con cong