Después de terminar nuestra cena, Liam estira su mano y me obliga a pararme para bailar con él, al tiempo que la canción A thousand years comienza a sonar.
—¿Te gustó la cena y el lugar? —me cuestiona.
—Sí, todo ha sido muy hermoso —respondo con sinceridad.
—Ahora sé que mi esfuerzo valió la pena —sin más palabras, acomoda su cabeza en el hueco de mi cuello y cuando su cálido aliento choca con mi piel desnuda, un pequeño escalofrío invade mi cuerpo.
—¿Acaso estás intentando seducirme? —lo cuest