Cuando ya han pasado dos días y mis padres me siguen informando lo mismo, opto por trabajar desde aquí en un intento por distraerme, solo así puedo dejar de pensar en terribles escenarios donde Arlette tiene complicaciones con el parto y algo malo sucede con nuestro bebé.
El tercer día me quedo dormido desde temprano y cuando el insistente sonido de mi móvil me obliga a abrir los ojos, lo tomo aún con la mirada perdida y cuando veo que se trata de mamá contesto sin perder tiempo.
—Ya van rumbo