Abro los ojos y, lo primero que encuentro, es su precioso rostro frente al mío. Sonrío, emocionada. Me apoyo sobre uno de mis codos para observarlo dormir. Es hermoso y mío, totalmente mío.
Cuando desperté en aquel hospital y me di cuenta de que no podía recordar parte de mi pasado, sentí mucho miedo. Fue un gran shock para mí el descubrir que la vida que recordaba, ya no existía; que había desaparecido como por arte de magia. Aquella situación me llenó de inseguridad y desconfianza. Sin embarg