―No tienes idea de lo mucho que he estado esperando esto.
Escalo sobre su cuerpo y me abro espacio entre sus piernas. Ella se siente avergonzada, pero dispuesta. Beso, la piel de su cuello con adoración y recorro con mis dedos, la piel tersa y suave de sus muslos.
―Te necesito, Ethan…
Esa manera de pedirlo, me hace perder la cordura. En un arrebato, me pongo de rodillas y tiro de su blusa con fuerza y locura desmedida. Desprendo los botones y los hago volar por toda la habitación. Jadea, sorp