62. ESA MUJER ES SOLO MÍA
AVA
—¿Contratada? —repetí como idiota, sin podérmelo creer.
—Sí, necesito una secretaria con urgencia porque la mía salió de licencia —me dijo, dándole una mordida a la tostada.
—Pero seguro en su manada alguien más quiere el puesto…
—Nadie más lo quiere y no le voy a mentir, Srta. Reed —me señaló con la tostada ondeando en el aire.
—… Soy un desastre y querrás cagarte en mis ancestros como diez veces al día.
La empleada en el fregadero casi se ahoga con una risa contenida. El Alfa ni se inmutó