63. MIS PLANES SECRETOS
GREYSON
No llegó muy lejos antes de capturarlo.
Había dejado el coche aparcado cerca de un claro con salida a la vieja carretera.
Antes de que subiera, Kaos saltó sobre su espalda. Si no se iba a convertir en su lobo, tanto mejor para nosotros.
Pero en el último momento, al fin le salió algo de huevos.
Se arrojó a un lado rodando y convocando el cambio.
Un lobo Alfa bicolor dio la cara por él, rugiéndonos con los caninos afuera, pero claramente sus ojos buscaban una salida.
“¡Lucha,