19. ESCUCHANDO LO QUE NO DEBES
AVA
Cuando llegamos al bar, que estaba en uno de los tantos pueblos dentro de la manada, ya estaba el ambiente achispado.
La parte de abajo hacía de restaurante, las personas comían y bebían en la barra, y arriba estaba la zona privada del cumple.
Ojos curiosos nos vieron pasar, pero los hombres siguieron bebiendo de sus botellas, y David me llevó escalera arriba, donde la música resonaba a través de la puerta.
—¡Ava!
—¡Lima! —Localicé enseguida a mi conocida en medio del gentío y las luces par