118. QUE TENGAN CUIDADO CONMIGO
NARRADORA
—Aquí… aquí está…
La memoria fue arrebatada de su mano temblorosa por Grayson.
—¿El computador?
—Sobre la mesita de la cocina —dijo en voz baja.
Lo vio marcharse y, por supuesto, no lo siguió.
Se quedó de pie, mirando nerviosa a la salida y luego a Owen.
“Nieto, te lo suplico por tu madre, ¡no me dejes en manos del Alfa Hunter! ¡Él va a asesinarme!”
Le pedía implorante a Owen mientras se movía poco a poco hacia la puerta de entrada.
Confiaba aún en el corazón blando del Alfa.
“Me us