Capítulo 58. Markos
Markos.
Avancé por el pasillo sin expresión alguna en el rostro, aunque por dentro temblaba como si la piedra bajo mis pies fuera hielo delgado. Nunca me había gustado mostrar debilidad, mucho menos en este lugar, donde cualquier gesto era interpretado como un permiso para atacar. Pero ella… la maldita osa había logrado abrir grietas en lugares que yo creía blindados desde hacía años.
Reinelle no solo era hermosa. No era solo ese rubio cabello rebelde o los ojos verdes que parecían mirar siempr