Capítulo 35.
Lo que salió de la arena no fue bonito.
Tres movimientos, precisos y fríos, y el tipo quedó en el suelo sin capacidad de seguir respirando como antes. Me separé de su cuerpo sin prisa y aparté el cabello de la cara con indiferencia. La multitud gruñó, no aplaudió: abucheos, cuchicheos, alguna que otra risita. Me daba igual.
Entonces algo cayó desde las gradas a un lado de mí con un ruido hueco —una copa, un trozo de metal— y por un segundo pensé que me tirarían más cosas. Me giré lista para ata