Capítulo 150. Reinelle
El oso-tigre no se mantuvo quieto el tiempo suficiente para que aquello fuera sencillo.
Se sacudió con violencia, intentó lanzarme al suelo y golpeó su enorme cuerpo contra la arena una y otra vez. Yo solo me aferré más a él.
El pliegue detrás de la nuca.
Ese era el punto débil de un cambiaformas de oso.
Desconocía por completo si los cambiaformas de tigre tenían alguno. Quizá, de forma muy improbable, en la cueva que habíamos encontrado en la manada del Alfa Alan hubiera algo al respecto en aq