Capítulo 149. Reinelle
La arena era un hervidero de emoción.
Miles de voces se mezclaban en un rugido ensordecedor mientras coreaban mi apodo. El presentador, en algún lugar por encima de mí, decía sus habituales estupideces.
—¡Invicta! ¡Hermosa! ¡La favorita del Coliseo! ¡Un espectáculo para sus ojos!
Ah, sí.
Les daría un espectáculo que jamás olvidarían.
Idiotas.
—¡Y su contrincante...!
La puerta del otro extremo de la arena se abrió con un estruendo metálico.
No aparté la vista.
Incluso desde esta distancia, antes