P.O.V. Alexander
Los pasos de Mia se alejan cada vez más, al punto en el cual dejo de escucharlos y giro mi rostro para corroborar que se ha ido.
Y es que me hace sentir bien contarle a alguien sobre lo que me ha pasado, aunque por lo visto, si subestime a esa pelirroja, es lista; sabe usar bien sus palabras.
Solo espero que no sepa mis verdaderas intenciones.
El único defecto que tiene es que, cuando el miedo la ciega, se vuelve tan indefensa como una oveja; a lo mejor, con el tiempo,