P.O.V. Bastian
Me sigue pareciendo sorprendente cómo, a pesar de los años, Adriano no tenga ni la más mínima idea de lo que su padre me dio a cambio de no tener represalias contra ellos; sin embargo, yo prometí no decirle nada. Ese es asunto de Félix Borbón.
—Cuéntanos lo que sucedió cuando tú llegaste. —Adriano se dirige a mí.
—No fue mucho, pero les diré: cuando llegué al lugar, el auto de la señora Borbón ya estaba volcado; solo quedaban dos hombres juntos al auto que estaban preparan