Alistair Ferrero
El zumbido del motor del ascensor subiendo hacia presidencia es monótono, casi tanto como la vida que he estado fingiendo llevar hasta ahora. Mi mente, sin embargo, es un campo de batalla. La imagen de Alessandra dándome la espalda en el estacionamiento sigue grabada en mi retina. Vi su furia; no era una rabia cualquiera, era una combustión interna que me hizo darme cuenta de que los celos no son algo que yo sufra en solitario. Ella también está ardiendo. Le duele pensar que m