—Buena chica—expreso Mihai cuando Nadia coloco el cigarrillo entre sus labios y lo encendió con un mechero plateado que, de hecho, una de las muchas amantes de Mihai le había regalado. La verdad ya ni siquiera la recordaba, pero la carcasa del mechero era bastante elegante, digno de alguien como él, ademas de que tenía grabado su nombre.
Dmitry observo la escena con cierta repugnancia, pero se vio obligado a quedarse hasta arreglar aquel asunto.
—Así que has venido a matarla—dijo Mihai después