—Mihai—dijo Nadia con voz entrecortada, la garganta le dolía debido a la fuerza que Dmitry había empleado sobre su cuello, el cual tenía bastante tensos los músculos.
—¿Quieres callarte?—vocifero él para callar a su esposa— ¿Acaso no ves que estoy hablando con Dmitry?
Le dirigió una mirada mordaz que ocasiono que Nadia se encogiera en su sitio, si bien, amaba a su esposo de una forma enfermiza. Existían ocasiones en las que a veces, esa tela que cubría sus ojos, se caía y se sentía realmente s