Nadia terminó poniéndose una pijama discreta, junto con un suéter de un tono carmesí que combinaba con su atuendo.
Y mientras se cepillaba el cabello y se miraba al espejo, practicaba para sí misma, gestos de sorpresa y sobresalto, cuando Dmitry intentara inculparla por el incidente, aunque según ella, no había dejado ninguna prueba que la delatara.
Se untó crema humectante en el rostro y en el cuello, pero en ese instante se percató que tenía una marca rojiza como si algo la hubiese lastimado