—¿Has acabado? —cuestiono Dmitry con arrogancia, por lo que Alek no le quedó más remedio que suspirar y asentir—entonces no tienes nada más que hacer aquí.
Alek entrecerró los ojos y negó con la cabeza, ya nada podía hacer por salvar su amistad y quizás por Sarah.
—Sí, me iré, pero te advierto algo. Si algo le ocurre a Sarah o a su hijo, la próxima vez que me veas, será el día de tu muerte.
Dmitry chasqueo la lengua y por poco soltó una risa burlona, para él, las palabras de Alek no eran más qu