Cuando Alek se adentro en la oficina, pudo percibir una extraña frialdad aunque claramente la chimenea estaba encendida. Miró alrededor, pero no vio a Dmitry, entonces un estremecimiento subió por su espalda erizando su piel.
—Así que aun tienes el descaro de venir a verme ¿Eh?¿ No te basto con el golpe que te di?
Alek miró sorprendido hacia el escritorio, Dmitry estaba sentado en ese lugar observándolo con cautela. Era curioso el cómo Dmitry se parecía tanto a su padre, la misma complexión, la