Esa misma tarde volvieron a Montecarlo. Dmitry dejo a Nina a las puertas de su hotel, pero no se dignó a acompañarla hasta su habitación y aunque no lo quería admitir, estaba devastado. Necesitaba encontrar la forma de retener por más tiempo a Nina, pero no sabia como.
Lo que usualmente utilizaba con las mujeres no funcionaba con ella y después de pensarlo durante varios días, cito a su amigo en un salón de naipes en su casino favorito. El mismo sitio donde había visto a Nina por primera vez.