Pronto llego su último día y para ese momento, ambos ya tenían una rutina y como todos los días, Dmitry la despertaba con besos y tiernas caricias para después deslizarse en el interior de las mantas y darle otro tipo de besos en sus otros labios, para Dmitry era extraño no cansarse de Nina y es que ella siempre lo hacía sentir vigoroso y dominante, aunque a veces a ella también le gustaba dominar.
Luego de acariciar su clítoris con dedicación, ella sintió un orgasmo que le dio la energía para