Mundo ficciónIniciar sesiónLa sociedad suele afirmar que un hombre de buen porte, soltero y con una posición económica destacada tiene el poder de conquistar a cualquier mujer que desee. No obstante, pese a la abundancia de admiradoras, Vicenzo Della Rovere Mariani carece de lo más valioso en su vida. Hace algunos años, Vicenzo perdió todo aquello que consideraba esencial para un futuro prometedor: su corazón fue destrozado y los sueños que una vez atesoró se desvanecieron. Tras meses de un doloroso duelo, logró reconstruirse, enfocando su energía en nuevas metas, decisiones más acertadas y una búsqueda implacable del éxito, aunque sus relaciones con mujeres se redujeran a encuentros casuales. Ahora, Vicenzo está a punto de cerrar un acuerdo trascendental que le acercará a sus nuevos objetivos. Sin embargo, no está preparado para lo que el destino le tiene reservado. Un giro inesperado le revelará las verdades más crudas: confiar ciegamente en un futuro asegurado es un engaño, la vida no se compra, y el respeto no se obtiene a base de imposiciones. Un solo instante bastará para cambiar su existencia para siempre.
Leer másZoe abre los ojos con dificultad, siente que la cabeza le va a estallar, la boca seca y un extraño dolor en su zona íntima, lleva sus manos a sus piernas, porque es como si hubiese hecho ejercicio. De pronto, su cerebro le envía un recuerdo fugaz y se incorpora con brusquedad.
Mira a todos lados algo desorientada y solo sabe que no tiene idea en dónde está, a su lado, hay un hombre desnudo que no conoce y se lleva las manos a la boca muy asustada.
—¿Qué… qué pasó?
Flashazos de la noche anterior comienzan a llegarle poco a poco...
«Aquella figura que no reconoce la deja en una habitación del hotel, sin saber muy bien por qué. Allí, otra figura la espera y ataca su boca sin pensarlo dos veces en cuanto la siente cerca.
No puede resistirse a esa persona, porque la supera en tamaño y fuerza, sin embargo, en pocos segundos, siente un fuego que la quema y necesita ser extinguido, por lo que sus manos hacen lo mismo que el hombre desconocido, arrancarle la ropa.
Esas manos poderosas recorren su cuerpo, enviando miles de sensaciones, ninguno puede articular palabra, de sus bocas solo salen gemidos llenos de deseo y satisfacción.
El hombre, que es mucho más alto que ella, la toma por la cintura con cierta violencia y desesperación, la lleva a la cama, la recuesta allí y se mete entre sus piernas, pasando su erección por su intimidad, obligándola a arquear el cuerpo para buscar más.
Los jadeos envuelven la habitación, ella sabe que está mal, pero no puede detenerse ni aunque quisiera, porque su cuerpo necesita esa liberación con urgencia.
El hombre posiciona su miembro en la entrada y de una vez entra en ella, provocando un grito de dolor en la chica y un gruñido de incomodidad en él.
—Estás muy apretada, amor… —pero esas palabras salen como su fueran para alguien más.
Se detiene unos segundos y luego, con ritmo lento, comienza a moverse dentro de ella. Poco a poco, el dolor va siendo desplazado por el placer en Zoe, aquellas sensaciones la abruman, la enloquecen y la llevan al cielo.
El hombre aumenta el ritmo, se vuelve más rápido y despiadado, el aroma de aquella mujer lo tiene por completo extasiado y nada de lo que haga puede detenerlo. Es como si ella estuviera hecha para él con absoluta perfección.
Su boca busca los labios de Zoe, su lengua se abre paso y la explora con desesperación, como si se le fuese a escapar en un segundo. Se bebe los gemidos de la chica, mientras los dos van alcanzando aquel delicioso clímax.
Unas embestidas más y juntos llegan a un orgasmo que los deja cansados, fue como correr una maratón, pero ese fuego no se ha extinguido en ninguno de los dos.
Minutos después, nuevamente se entregan a la pasión…»
—No puede ser… —dice pasando una mano por su rostro—, no fue un sueño.
En cuanto pone un pie fuera de la cama para vestirse y huir, la puerta de la habitación se abre y la deja expuesta frente a un grupo de periodistas que fotografían y graban a la pareja en la cama.
El hombre se despierta por el escándalo, mira la habitación algo confundido y, al ver a los periodistas, explota en una rabia descontrolada.
—¡¡Fuera de aquí!! —exclama con aquella voz grave y autoritaria, que estremece incluso a Zoe.
Como ninguno hace ademán de irse, se levanta sin importarle su desnudez y cierra la puerta, se pasa las manos por el cabello y gira la vista, para encontrarse a aquella chica que no es su novia…
—¡¿Quién eres tú?! —le ladra, pero ella no es como los demás.
—¡A mí no me grites como endemoniado! —le responde Zoe, sin dejar de vestirse con rapidez.
—¡Te hice una pregunta! —insiste, haciendo que ella solo se moleste más.
—Que no pienso responder, porque no tengo tiempo…
Pero el hombre no tiene paciencia ni tampoco está acostumbrado a que lo contradigan e ignoren, la toma por el brazo con violencia y la obliga a mirarlo, sin pensar en el daño que le causa.
Se arrepiente enseguida, porque siente una corriente especial recorrerlo, lo que lo lleva a fruncir el ceño algo confundido, más de lo que ya está.
Sin embargo, antes de que la enfrente, la puerta se vuelve a abrir. El hombre se gira por completo ofuscado, sin soltar a Zoe, pensando que son los periodistas, pero no son ellos, es alguien mucho peor…
—¡¿Qué significa todo ese escándalo…?! —un hombre mayor, pero idéntico al joven, se queda paralizado viendo aquella escena—. ¡Esto es lo que tanto festejan esos buitres!
—Padre… —dice el joven, suelta a Zoe y camina hasta él, dejando a la chica con la visión de su espalda perfectamente trabajada y todo el resto de su cuerpo… muy desnudo.
Mientras ella se obliga a mirar a otro lado, los hombres se enfrentan.
—¡¿Tienes idea del daño que le has causado a nuestra familia?! ¡Seremos la comidilla de los medios!
—¡Pues no creas que estoy muy contento! —vuelve a mirar a Zoe, que se está ajustando el vestido y frunce el ceño al recordar quién es.
«La chica que vi llegar anoche, pero ¿cómo?»
—No me des vuelta la mirada, esto nos hará muchísimo daño, la imagen de la familia y la empresa están en serio riesgo por culpa de tu aventura.
—Ya veré cómo arreglarlo… —sisea molesto el joven, pero su padre le responde con más molestia todavía.
—Oh, por supuesto que lo arreglarás… casándote con esa chica.
Zoe se gira con los ojos a punto de salirse de sus cuencas, mientras que el joven niega con vehemencia.
—¡¿Qué?! ¿Yo casarme con esta… mujer? ¡Sabes que no puedo, tengo un compromiso!
—¡Pues lo rompes y te casas con ella! No dejaré que piensen te acuestas con cualquier mujer que te encuentras por allí, eso arruinaría la reputación no solo de nuestra familia, sino también de la empresa.
—¡No lo haré!
—No es una petición, es una orden…
—Oigan, paren allí los dos —dice ella enfrentándose a los hombres ya vestida—. Ni yo quiero casarme con él ni tampoco soy cualquier mujer.
—Con todo respeto, señorita —dice el hombre mayor con tono despectivo—, usted debería agradecerme el querer salvar su propia reputación, ¿o acaso no tiene una que cuidar?
—Créame, no necesito que salve mi reputación, puedo hacerlo sola, así que olvídese de que me casaré con su hijito.
Ella hace el intento de irse, pero el hombre mayor cierra la puerta y mira a su hijo.
—Tú, vístete de una vez, y usted… —mira a Zoe de pies a cabeza y se da cuenta que no es cualquier mujer, las joyas, aunque sencillas, son de un alto valor y ese vestido no es para una chica común—. Dígame su nombre de una vez, para hablar con su familia acerca de la boda.
—¡Claro que no le diré nada! Solo déjeme ir y no sabrán nunca más de mí…
El joven le quita la pequeña cartera, busca alguna identificación y se encuentra con el carnet de la biblioteca, lee el nombre y frunce el ceño.
—¿Zoe Amato? Acaso… ¿acaso eres familia de Anabet Amato?
—Somos primas… —dice ella con las manos y dientes apretados.
—No puede ser… —el joven se lleva una mano a la cabeza sorprendido—, esto la va a destrozar…
Tira las cosas de Zoe en la cama y camina hacia la ventana por completo afectado. Su padre se pasa la mano por el rostro sin poder creer lo que allí pasa. El joven vuelve a arremeter contra ella.
—¡Tú planeaste todo esto, me diste algo…! Tú… ¡Tú simplemente llegaste aquí y no dijiste nada! ¡Te odio!
—¡Pues yo más! —le grita en la cara—. No tengo idea cómo llegué aquí, creo que alguien me trajo, no lo sé… solo puedo recordar que en cuanto puse un pie aquí, tú me besaste y no te demoraste nada en llevarme a la cama.
—¡Tampoco es que pusieras mucha resistencia!
—¡Ya basta los dos! —interviene el hombre exasperado y se dirige a Zoe—. Jovencita, váyase a su casa, me pondré en contacto con su familia para terminar este asunto. Déjeme a solas con mi hijo, tenemos cosas que arreglar.
—Claro que me iré, pero ni sueñe que me casaré con su hijo. Adiós.
Zoe sale de allí tomando sus cosas y dejando a los hombres a que terminen de matarse entre ellos.
Querían casarla con un hombre que claramente la odiaba, con alguien que no era a quien ella esperaba. Pensar en que tendría que unir su vida con alguien más que no fuera él, la hacia sentirse triste.
Sin embargo, algo allí no estaba bien, todo era muy confuso, aunque no quería pensar más en lo sucedido. Solo quería irse y llegar a casa antes que su abuelo se enterara, para ser ella misma quién le cuente lo sucedido y no que se entere por los medios.
Esos ojos azules, su cabello castaño claro, sus labios le resultaban familiares, aunque eso ahora no importaba, ni siquiera sabía el nombre del tipo.
Luego de que ella cruce la puerta, padre e hijo se enfrentan con la mirada, pero sin más que decir, el joven termina de vestirse y camina al exterior.
Había perdido a Anabet por culpa de una mujer fácil, seguro iba tras su fortuna, no le veía otra razón a que se le metiera a la cama de esa manera. Seguramente se dio cuenta de la manera en que la miró o… ya no sabía qué pensar.
Justo cuando la había encontrado, a la mujer de sus sueños, aquella que no sabía quién era y que era parte de su pasado, venía esa desconocida y le complicaba todo.
«Pero me las vas a pagar, me encargaré de hacerte la vida de cuadritos», piensa con rabia.
—Vámonos a casa —es todo lo que le dice a su padre antes de cruzar la puerta de aquella habitación.
Mila permanece parada de la mano de su mamá junto al altar adornado de luces, flores tintas, azules, follaje y cientos de diminutas luces. Ambas con vestidos similares y peinados parecidos. Sara había decidido llevar un vestido de top de encaje con manga larga y espalda descubierta, su amplia falta de sifón plisado caía en voladas por la parte trasera, pero esta era cubierta con el velo que tanto ella como él habían elegido para el momento. Un velo del mismo color blanco, como el color de seda antes de ser tintado, y con estrellas bordadas de cristal en él y la orilla adornada del mismo delicado encaje del vestido.Había decidido usar el dije que él le había regalado casi un año atrás. Vicenzo, por su parte, decidió usar el reloj que su prometida le había dado.Sara no podía dejar de ver a Vicenzo de pies a cabeza, si antes le parecía guapo, ahora ante ella se ve exquisitamente apetecible con su traje azul de Prusia, chaleco gris a cuadros y corbata del mismo color azul. En el saco de
El vestido caía en cascada, con cada paso los holanes de organza se deslizaban con una armoniosa parsimonia sobre la falda de tafeta. La melodía lenta de la canción “Antes que al mío” de Los Claxons en el piano da la bienvenida a la entrada nupcial de Gaby tomada del brazo de don Leonardo López, quien desde que la conoció se ha convertido en el padre que nunca tuvo.El pequeño jardín iluminado con velas y flores rosas solo vuelve la imagen aún más tierna posible. Al fondo, un gran círculo de madera decorado con las mismas flores del lugar enmarca la silueta del hombre que tanto la ama. Lalo con su traje gris y corbata rosa pálido, la espera en el altar acompañado de sus padrinos que es nada más y nada menos que los hermanos Della Rovere.Gaby aparece a la vista de Eduardo en el corto pasillo, él siente que el corazón le late más rápido de lo normal. Sus ojos se llenan de lágrimas al verla, su cabello caía en ondas sobre el strapless de encaje del vestido. El velo iba tras el rastro de
En la segunda fila está Kim, quien ha venido a acompañar a Luca, saluda a Sara brevemente y le entrega la invitación de su despedida de soltera, que será en un mes para luego volver a su asiento. El maestro de ceremonias comienza con la conferencia haciendo un resumen sobre lo que acontecerá y cerrando con una frase de Bobby Unser.«El éxito es dónde la preparación y la oportunidad se encuentran» dijo el hombre antes de bajar del podio, invitando a Vicenzo a subir.—Hace exactamente cinco meses tuve un accidente, que muchos de ustedes supieron y que cambió mi vida —comienza diciendo, para sorpresa de muchos y para confirmación de otros, los periodistas estaban asombrados, el frenesí comenzó en sus notas periodísticas—. Fue en medio de la nada dónde una familia me encontró, los López —este señala al sitio donde están sentados los susodichos—. Ellos cuidaron de mí y me ayudaron a sanar. Pero no solo eso, fue en medio de toda la tragedia que probé por primera vez este elixir de las manos
El día acordado para la conferencia de prensa había llegado. Sara había acompañado toda la mañana a Gaby para la prueba de vestido y de damas. Mila irá de pajecita así también estaba con ellas para probarse un vestido. Luego de terminar se dirigieron al hotel donde sería la conferencia y presentación del proyecto que estaba programado justo a las once de la mañana.Por orden de la familia Della Rovere, cada familia mantenía de uno a dos guardaespaldas. Sospechaban que Carlota no está actuando sola, ya que la última semana ha hecho más desastre que antes.Cuando las chicas llegan al lugar ya todos están ahí. Lita había preparado una mezcla especial de su café para la degustación de los asistentes. Lo ocultaba bien, pero en realidad estaba muy nerviosa por la presentación; Leo y Patricia no se quedaban atrás, estaban ansiosos, ya que se encontraban rodeados de personas que no conocían y con un estatus social distinto, simplemente sentían que no encajaban.Por su parte, Anna, como toda u
Eran pasadas las ocho cuando Sara llegó junto a Gaby al Almacén del Bife en la Plaza Andares. Les había comentado a sus compañeras sobre el asunto de la boda y de que su cuñada es nueva en la ciudad. Al saber estas sobre su profesión y dado que andaban buscando una enfermera para el negocio, ofrecieron a la joven que la invitara, así la conocían.Sara ignoraba sobre que estaban buscando una enfermera para el centro e invito a Gaby sin saber que en el caso de ella era más bien una entrevista de trabajo.—¡Chicas, acá! —saluda Martha haciendo señas con la mano para llamar la atención de las jóvenes.En la mesa yacían, Martha, Chayito y una mujer de ojos grises y pelo rizado a quien Sara no conocía.—Buenas noches —saluda Sara al llegar—. Ella es Gaby, mi cuñada.—Mucho gusto, Gaby —se presenta esta y comienza a saludar a las presentes mientras ellas se van presentando.—Ella es mi esposa, Lorena —señala Martha a la mujer junto a ella—. Ella es Sara, la chica de la que te hablé.La joven
Luego de tres días de acampada, la escapada familiar había terminado. Tanto los López como los Della Rovere volvieron a la ciudad para descansar los días que les quedaban de vacaciones.Vicenzo, nada más llegar a casa de su madre, se preparaba para el interrogatorio que esta tenía para él. Sin embargo, se preparó invitando a su primo Luca para que le explicara el plan a proceder en contra de Carlota. Alessio, Stefano y Giovanni estaban con ellos. Este último aún avergonzado por haberla defendido en su momento.—Lo que se necesita es que atraigamos a Carlota —explica Luca con cautela, pues va a explicar el plan a todos—. Es claro que ella está vigilando cada paso de Vicenzo, aún me sorprende que no haya llegado de sorpresa a su pequeño escape.—Sara me dijo en varias ocasiones que sintió que le observaban —confiesa Vicenzo, pues también ha sentido lo mismo—. Estuvimos atentos y aunque no vimos nada, yo también me sentí igual.—Carlota nos lleva mucha delantera, no ha dejado ningún rast
Último capítulo