—Cuida tus palabras —advirtió Giovanni.
—Lo siento, bella dama —dijo Horatio dándole una sonrisa enorme a Samantha y dejándose caer en uno de los asientos libres frente a su escritorio.
—Y deja de coquetear con mi novia.
Sus palabras solo lograron que Horatio sonriera más.
Giovanni se sentó en su sillón y tiró de Samantha para acomodarla sobre una de sus piernas.
—¿Cómo fue tu reunión con Lara? —Horatio no esperó una respuesta y se dirigió a Samantha—. ¿Sabes que ella ha estado detrás de mi p