Julian, Amelia y Alistair formaban un triángulo de resistencia en el centro del Domo de los Sueños. El pequeño Alistair, con sus manos entrelazadas con las de sus padres, parecía el pararrayos de una tormenta cósmica. A su alrededor, la figura del Arquitecto Primero se había solidificado, abandonando su forma de luz líquida para convertirse en un gigante de obsidiana blanca, con un solo ojo que era una galaxia en miniatura.
—El proceso es inevitable —la voz del Arquitecto retumbaba no en el a