98. RIVALIDAD
La bodega estaba en penumbra. Solo las luces de seguridad arrojaban destellos amarillentos, distorsionando las sombras. Así era mejor: la oscuridad obligaba a los hombres a mostrar su verdad cuando la luz los alcanzaba.
Nathan avanzó entre contenedores hasta el área central. Se quitó la chaqueta, desabrochó el chaleco y comprobó su arma.
Los Kingston tenían reglas no escritas sobre estas cosas. Los asuntos personales se resolvían con las manos, pero siempre necesitabas un seguro.
El sonido de l