La mirada oscura de lujuria desarmo en caricias imaginarias a su mariposa negra. Azahara lo tomo del rostro alzándose en puntas para alcanzar sus labios, era robusto y alto, y ella tan esvelta y pequeña, sin cerrar los ojos beso sus labios, su piel vibraba con el roce de su calor.
El deseo de ser madre reapareció en Azahara, Bastián era un magnífico ejemplar, y deseaba tener un cachorro de ese alfa para atarlo en esta vida remediablemente a ella.
Su cuerpo se estremeció al roce de sus labios