Las caricias de Bastián eran dulces, sus besos suaves y cálidos, entregarse a él era un deleite que la llevaba hasta el último aliento, el roce de sus dedos era como pequeños relámpagos chocando contra su piel, sus besos encendían al contacto, dejando cosquillas, su cuerpo tenía la justa medida dominante.
No permitiría que nadie borrara de su piel las huellas de su Alfa.
Abrió los ojos, nadie la obliga a hacer algo que ella no deseara, nadie la doblegaría, su cuerpo reaccionaba con asco y repu