Freya
Apenas pude pegar ojo, así que unos minutos después, desistí de intentar dormir. Me dolía muchísimo la cintura y deseaba desesperadamente que alguien me apoyara o me diera un masaje. Salí de la cama para mirar por la ventana con la esperanza de que amaneciera pronto. La luna seguía alta en el cielo, lo que significaba que mi deseo no se cumpliría pronto.
Regresé a la cama para recoger el libro que estaba leyendo la noche anterior solo para darme cuenta de que había terminado de leerlo, gi