Capítulo Veinticuatro

Freya

Lo retuve mientras se disponía a irse. Por la forma en que apretaba los labios y me miraba con los ojos entrecerrados, no cabía duda de que lo había presionado demasiado, tanto que me dijo el nombre que odia. Solté su brazo y retrocedí lo suficiente para poder mirarlo con atención.

"Odio que me oculten, ¿por qué no me cuentas todo lo que necesito saber sobre los de tu especie? Todos me odian por alguna razón que desconozco. No puedes seguir ordenando a la gente que deje de ser ellos mismo
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