Kilian aún sujetaba a Tristan contra la pared. Podía ver cuán desequilibrada era la fuerza entre los dos, porque Kilian lo contenía con una sola mano cerrada alrededor de su garganta, mientras Tristan sostenía su muñeca con ambas manos, seguramente intentando aliviar la presión del agarre.
Kilian miraba a su hijo con una expresión de desprecio.
— Te diré qué es lo que me importa, Tristan. Me importa el futuro de la manada, hacerla más fuerte. No me importa lo que pienses o sientas. Si intentas,