Tristán era un macho despreciable, de eso ya estaba segura. Pero verlo obligarme a ponerme un collar con su nombre fue demasiado. Sabía que la manada de lobos negros era diferente a las demás, que serían más violentos y despreciables, pero ¿acaso una parte de mí creyó que al descubrir que éramos hermanos, él sería más… amable?
Qué triste error, porque me quedó claro que seguiría siendo cruel y malicioso.
Respiré hondo, incómoda con el collar alrededor de mi cuello, pero intenté concentrarme en